Realidad e ideología

Miguel Brieva

“Durante dos décadas después de la Segunda Guerra Mundial, el mundo occidental disfrutó de un período de crecimiento económico y de estabilidad sin precedentes desde la Revolución Industrial. Los conflictos sociales de los años de escasez de la década de los treinta se disolvieron en la nueva prosperidad y las anacrónicas pasiones de la lucha de clases fueron sumergidas en el tranquilo consenso del “pluralismo”, la ciencia y la ingeniería social. Se proclamó el “fin de la ideología”. En la época de la guerra fría, esto significó, en efecto, la definitiva irrelevancia del marxismo. Se divulgó ampliamente que la sociedad occidental había comenzado una nueva era que no sólo era postmarxista, sino también postcapitalista e incluso postindustrial. Sin embargo, a medida que iban apareciendo y aumentando en gravedad en las sociedades occidentales los problemas económicos y políticos del crecimiento, tales proclamaciones de “postcapitalismo” resultaron ser una ideología en sí mismas. Tan pronto como la “ideología” fue enterrada surgió de nuevo, resultando ser los enterradores nuevos ideólogos. Como resultado del aumento de la oposición a la creciente intervención americana en Vietnam, y de la obtención por la industria británica de cada vez menores beneficios tras la primera mitad de los años sesenta, se produjo un recrudecimiento de los conflictos sociales y de clase y un renovado interés por la ideología a ambos lados del Atlántico.

Se produjo también un interés cada vez mayor por la calidad del medio ambiente —a medida que se observaba su progresivo deterioro. La contaminación del medio natural conducía a la “crisis ecológica”, la escasez de alimentos parecía inherente y las voces de alarma por “la sobrepoblación” se hicieron más estridentes. Parecía, cada vez más, que “la calidad de vida” estaba amenazada por cambios en el medio espacial y social —por la expansión de los ghettos, por la construcción de autopistas, por la plaga de la planificación, por las migraciones masivas de trabajadores, por la congestión del tráfico y la decadencia de ciertas regiones. Los problemas regionales adquirieron importancia suficiente como para amenazar la cohesión del Mercado Común.”

James Anderson, “La ideología en geografía: una introducción” en Josefina Gómez Mendoza, Julio Muñoz Jiménez y Nicolás Ortega Cantero, El pensamiento geográfico. Estudio interpretativo y antología de textos (De Humboldt a las tendencias radicales), Madrid: Alianza Editorial, 1982. Versión original del artículo publicada en 1973.

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