Lo autobiográfico

“El `yo´ puede ser entendido como una narración. La noción de uno mismo como noción narrativa en la que uno ocupa sin duda el papel de protagonista y relator, pero también, y sobre todo, el papel de lector. Un lector no tanto privilegiado como interesado, con intereses. Uno es el héroe (o antihéroe) de su propia novela pero, repito, es ante todo su propio lector. A esa lectura la llamamos lectura subjetiva, si bien lo llamativo es que el instrumental de esa lectura -como cualquier otra- es objetivo, ajeno, social. Nos leemos en el entorno social, aunque la interiorización de ese código narrativo nos haga pensar lo contrario. En esa lectura integramos, por aceptación o rechazo, las lecturas que de nosotros hace el tejido social que nos rodea: familia, trabajo, amistades, afectos, etcétera. La materia de la narración autobiográfica son las vivencias experimentadas como historias personal, la memoria plasmada narrativamente en recuerdos y olvidos. El recuerdo como acto de la memoria -la memoria rememorada- y el olvido no tanto como `inconsciente´ sino como memoria no memorable. La parte reconocible del iceberg y el volumen bajo el agua que interviene en su deriva o navegación. A su lado, esa especie de memoria futura que constituyen nuestras expectativas y la extraña latencia de las posibilidades no vividas.

La narración autobiográfica puede ser (es) narración manipulada en cuanto que es narración `deseada´, alterada en mayor grado por la `conciencia falseadora´, pero al mismo tiempo esa manipulación nunca es capaz de anular la presencia, aunque sea latente, del `texto autobiográfico´: los hechos de nuestra vida. La confrontación entre la lectura del `yo´ y la lectura textual se realiza en niveles que podemos agrupar en tres grandes núcleos: las palabras, las acciones, los valores. Las palabras que constituyen el texto, las acciones que se construyen con esas palabras y con las que se construye el entramada narrativo, y los valores que se revelan a través de esas palabras y acciones.”

Constantino Bértolo, La cena de los notables. Sobre lectura y crítica, Periférica, 2008.

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