El fondo indiferenciado de la consciencia…: Eva Lootz en Casa sin fin

Montaje propio a partir de las distintas piezas de la muestra

Cada día, muchas mujeres tienen que encargarse de trabajos que les han sido asignados por el mero hecho de ser mujeres: sin nuestro reconocimiento y mientras su marido está fuera trabajando (o en casa, en paro), tienen que limpiar, hacer la comida para el resto de la familia y cuidar de los niños, cuando no de sus propios padres o de sus suegros. Pocas mujeres consiguen emanciparse del todo del hogar y las que lo logran tienen que enfrentarse a ataques continuos: en su puesto de trabajo o incluso en su casa, ante, por ejemplo, un libro que han elegido para relajarse y evadirse o para aprender. Ante La fenomenología del espíritu de Friedrich Hegel, Eva Lootz (Viena, 1940) tuvo que leer que “la mujer es el fondo indiferenciado de la consciencia…”, palabras que ahora titulan la exposición que puede verse en la galería Casa sin fin de Cáceres del 10 de noviembre al 13 de enero. No acabo de entender del todo la frase de Hegel, pero me la tomo como una actualización del pensamiento de Aristóteles, para quien las mujeres, como los esclavos, no tenían alma.

La muestra está formada por dos obras: la “Camisa de verano” y “Las imparables”.

La “Camisa de verano”, compuesta por “veintiséis planchas de muletón, parafina y lana” negra, anudadas unas a otras, todas atravesadas por una hendidura bordeada de lacre, es la prenda que visten las mujeres (durante todo el año: la pieza forma parte de un ciclo más amplio junto a la “Camisa de invierno”, la “Camisa de primavera” y la “Camisa del oeste”). En palabras de Eva, “camisa cosida a puñaladas a la vez que arnés y coraza”, camisón con forma de T, reducido a su estructura más básica y, por tanto, más universal. Hay quien ve, de modo muy coherente con el resto de la obra de la autora, obsesionada por la representación del cuerpo y el lenguaje, además de heridas, vulvas. Y ¿qué herida hay más femenina que una vulva ensangrentada, violada? ¿Qué es el sexo sino un lenguaje corporal, un acto comunicativo que a menudo falla?

“Las imparables” es una serie de retratos de “creadoras reales” más influidos por la energía y la fuerza que emana de su ejemplo que, por más que el recuerdo de alguna fotografía se imponga a la mano, por su apariencia física. Como puede apreciarse, no se pretenden realistas. Aún así, frente a las imágenes, la gente siempre se pregunta quién es quién. Una chica dice que las protagonistas de los retratos parecen enfadadas. Otra cree que si fueran hombres no nos lo parecerían. En el diario Hoy, la autora reconoce que también quiso dibujar mujeres feas. Toca, otra vez, preguntarse: ¿esperamos de las mujeres que, como en la publicidad, estén siempre guapas y sonrientes y que sean simpáticas? Las creadoras de esta muestra van por otro lado: gracias al excelente montaje de la serie, que amplía los retratos originales por medio de unas enormes estampas digitales encoladas sobre una de las paredes de la galería, estas mujeres parecen aún más imparables.

Conozco a mucha gente (también joven: algunos son amigos míos) a la que le ofende el feminismo porque siente que quiere sustituir el dominio del hombre por el de la mujer. Pero el DRAE, redactado por una mayoría de hombres conservadores, dice que el feminismo es un “movimiento y doctrina social que propugna la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre”. No es “lo mismo que el machismo pero al revés”. Tampoco parece que las manifestaciones contra la violencia machista (la punta del iceberg) vayan a cambiar mucho la situación, sobre todo si, como en la realizada en mi pueblo en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, entre los asistentes hay viejas que, cuchicheando, afirman que hay algunas tan quisquillosas que no es extraño que el marido las mate. Me pregunto qué podemos esperar de las generaciones educadas por el franquismo.

Las vacaciones de Navidad son una buena oportunidad para acercarse a El fondo indiferenciado de la consciencia…, que surge de unos valores alternativos a los que, en esas fechas, impregnan la conmemoración del nacimiento de un mesías que vino a redimirnos del pecado original en que caímos por culpa de una mujer, de otra Eva.

Franquismo y catolicismo. Dos palabras, juntas, para reflexionar sobre el presente.

Había pensado recomendar esta exposición a los hombres que, como mis amigos, no entienden qué es el feminismo. Luego decidí recomendársela a ellas, a veces tan machistas como el que más. Al final, prefiero invitaros a todos o, como dicen algunos grupos ligados al 15M refiriéndose a “todas las personas”, a todas.

*Publicado en http://www.caceresentumano.com

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