La CNT en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres

Quizá porque conozco el funcionamiento de la facultad, tan conservador, quizá porque conozco a muchos de sus habitantes, me sorprendió tanto encontrarme el otro día en el hall de Filosofía y Letras de la UEX la exposición itinerante”Anarcosindicalismo ayer y hoy”, con la que la CNT cacereña pone fin a los actos de conmemoración del centenario de su fundación (1910-2010). La muestra, que puede verse hasta el 15 de abril, es un recorrido explicativo por las luchas y los logros históricos del anarcosindicalismo (idependiente y combativo), que enlaza con los últimos movimientos sociales (movimiento anti-Bolonia, acción anti-SGAE, etc.), y vertebrado por varios carteles que, en su momento, llamaron a la lucha obrera y por diversos objetos que hoy ofrecen alternativas para colaborar con ésta. La gente puede interactuar con la instalación a través de un par de artefactos dinámicos o de la escucha de canciones libertarias en versión original o, por ejemplo, en clave de jazz.

Aún no me explico muy bien cómo ha penetrado el discurso anticapitalista en la Universidad, una institución diseñada para reproducir los valores del Estado capitalista y del nacionalismo y para terminar de convertir a los estudiantes en mano de obra (la especialización del conocimiento va en esa dirección). Por eso no me resisto a copiar el punto 6 de la muestra, que trata sobre la Transición española desde una perspectiva alternativa a la del “consenso” (una perspectiva tan esclarecedora del actual estado de la “democracia” de partidos, enfrascada en arrebatarnos derechos). Hay cosas que conviene no dejar de repetir:

6. La Transición: traiciones y transacciones

Para nosotros y nosotras la Transición fue en realidad una “transacción”. Surgió del tardofranquismo y sujeto a él, de ahí que se optara por silenciar la historia (“pasar página”) y que muchas instituciones actuales estén impregnadas de franquismo: monarquía, judicatura, Iglesia, algunos altos cargos de las antiguas empresas públicas privatizadas del Instituto Nacional de Industria, de la Banca, del ejército y la policía, políticos hijos y nietos de antiguos responsables de la dictadura, grupos editoriales… Y un modelo sindical basado en el franquista: el sindicalismo vertical, amaestrado y dependiente del Estado.

El modelo de transición que el tardofranquismo había orquestado con los partidos políticos de oposición a la dictadura, en lo que se llamaron los Pactos de la Moncloa (25 de octubre de 1977) favoreció el fortalecimiento de las burocracias sindicales frente a la propia actividad sindical, la dependencia hacia los partidos políticos y hacia el Estado (subvencionando a los sindicatos y permitiendo así su funcionamiento dependiente con muchos de sus miembros “liberados” de su trabajo habitual para dedicarse a los aspectos burocráticos), la acción sindical se dejaba en manos de “representantes” elegidos en “elecciones sindicales” (y no en las “secciones sindicales” a través de asambleas que defiende la CNT), estableciéndose con ello “criterios de representatividad” mediante los cuales se dio el monopolio de la “negociación” a los llamados sindicatos “mayoritarios”, provocando el “tragarse” todo lo que estos representantes han pactado desde entonces con gobiernos y Patronal.

La CNT debía integrarse en este modelo (cosa que hicieron todos los demás) o si no sería marginada, habida cuenta además del impresionante poder de convocatoria que estaba adquiriendo con masivos mítines y presencia activa en las huelgas de Roca (Gavá), Induico (Madrid), la de gasolineras en septiembre de 1977, o la de la Construcción en Asturias (que llegó a durar 3 meses).

Desde entonces al aislamiento, ocultamiento y difamación que sufriría la CNT se le unió una campaña orquestada que vinculaba a la organización con actos violentos, actos que culminarían con el montaje policial del llamado “caso Scala” el 15 de enero de 1978. Estos hechos, más las duras divisiones internas, hicieron que la CNT quedara muy debilitada.

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5 respuestas a La CNT en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres

  1. Espartaco dijo:

    Muy buena reseña, así da gusto 😉

    Saludos de un cenetista.

  2. Gonzalo dijo:

    ¡No te imaginas, David, hasta qué punto detalles como este alegran a uno la mañana! Me he enterado de tu post por un compañero de Valladolid. Sumando detalles (aunque esto no te lo parezca) se consiguen grandes cambios, aunque solo sea en la cabeza de un cenetista que a veces se plantea si tanto esfuerzo merece la pena. Hoy me has dado un motivo para seguir… Llevando exposiciones a Filosofía y Letras. Por cierto si quieres más monográficos de Solidaridad Obrera en el local de Avda. Hernán Cortés hay a porrillo.

    Salud y ánimos

    • davidmatias dijo:

      Me alegro mucho, Gonzalo. Creo que los grandes cambios también empiezan por pequeños cambios en la cabeza de cada uno.
      Mucho ánimo en vuestra/nuestra lucha por otro mundo.

  3. José Ramón dijo:

    El Capitalismo se lo traga todo.Esta gran bestia ya no hay quién la pare.Aunque siempre
    merece la pena gente como vosotros que se resisten a caer.Yo estoy jodido porque no quiero entrar por el aro.Pero este jodimiento provoca en mí gran felicidadad.Porque tengo la sensación de que no me vendo a nada ni a nadie.Por un tiempo me he dejado arrastrar pero he reaccionado a tiempo viendo que se me llevaba al precipicio.Resistiré
    con el puño cerrado hasta morir.Viva la Anarquía fuera el puto Capitalismo a la mierda con la religión y con todas las sectas.
    .

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