Mercedes Cebrián en el Aula José María Valverde

Jueves, 10 de marzo de 2011. Aula José María Valverde. Palacio de la Isla, Plaza de la Concepción (o de la Concha). Cáceres. Organiza: Asociación de Escritores Extremeños.

Escritor invitado: Mercedes Cebrián (Madrid, 1971), una de las poetas/poetisas y narradoras más interesantes y novedosas de su generación. En su primer libro, por ejemplo, titulado El malestar al alcance de todos (Caballo de Troya, 2004), se atrevió a mezclar relatos y poemas.

Mercedes dice que a menudo la califican de escritora realista. “Me gusta el realismo, sí,” apostilla (aunque quizá no exactamente con estas palabras), “pero un realismo friki” (dijo “friki”). Se explica: probablemente la palabra friki no signifique lo mismo para ella que para la mayoría. Ella, que prefiere dar cuenta de una realidad forzada, acude para hacerlo a personajes un tanto excepcionales, poseedores de algo, de alguna manía quizá, que los diferencia del resto pero a la vez los convierte en frikis. Alguien que coleccione tazas, alguien que hable con las plantas… De acuerdo con Mercedes, los frikis tienen una misión que los salva de ciertas angustias ¿De la falta de sentido de la vida, quizá?

La escritora madrileña se inspira en la obra de artistas vanguardistas como la conceptual francesa Sophie Calle, cuyos trabajos giran en torno de cuestiones clave como la mirada y la intimidad (al escribir estas dos palabras juntas pienso en otra: ¿voyeurismo?). Nos habla de dos de sus obras: Suite vénitienne y La filature (La sombra). Para crear la primera, Calle se dedicó a perseguir a un recién conocido por toda Venecia, a lo largo de un viaje que aquél le reveló que haría durante la primera conversación entre ambos. El resultado fue una serie de fotos de la que el viajero nunca fue consciente y un diario en el que la artista registró sus emociones mientras duró el “viaje”. Su segunda obra nació de la necesidad de autorretratarse, para lo que decidió invertir los roles de su trabajo: Calle pidió a su madre que contratara a un detective para que la siguiera, la fotografiara y redactara un informe sobre cómo empleaba el tiempo a lo largo de un día.

A Mercedes le gusta hacer lo mismo que Sophie Calle pero sin meterse en líos… así que se inventa los personajes a los que no le importaría perseguir.

© Sophie Calle. Foto de la serie Suite vénitienne

© Sophie Calle. Fotos y texto de la serie La filature

Otro artista del que nos habla Mercedes Cebrián es Michael Hughes. Sus fotografías, en las que superpone figuritas de recuerdo sobre su referente real, reflexionan sobre el turismo globalizado. Cuando viajamos, cuando hacemos turismo (esa forma tan superficial de conocimiento…), no hacemos otra cosa que llevar con nosotros nuestros estereotipos culturales e imponerlos sobre el espacio. Es decir, cuando hacemos turismo no visitamos París, Londres o Roma, sino la imagen estereotipada y superficial que tenemos de estas ciudades.

 

© Michael Hughes

Martin Parr es otro fotógrafo realista que se caracteriza por darle una vuelta de tuerca a la realidad en sus retratos (“vuelta de tuerca”, un concepto muy útil para comprender el realismo de los textos de Mercedes Cebrián). De Parr son las fotos de gente que parece hacer yoga frente a la torre de Pisa (en realidad están posando para ser retratados como si estuvieran sujetando la torre) o de gente que devora helados en la playa antes de que se derritan. Parr también echa fotos a gente que está echando fotos: mira mirar. El tour de force que informa sus trabajos deja al descubierto nuestra propia ridiculez: cuando la mirada procede de un sujeto que no viste traje de baño ni pugna por un helado, la mirada, digo, se extraña y la imagen se vuelve grotesca.

© Martin Parr

© Martin Parr. De la serie Last Resort

Mercedes nos explica que se inspira tanto en la fotografía porque para ella la mirada, el que mira, es muy importante. Cree que hay que desconfiar de los tópicos. Escribe para explicar, para explicarse, para pensar. Porque se impone la responsabilidad de cuestionar el lenguaje. Considera que, como, por ejemplo, un albañil, tiene la obligación de que su herramienta de trabajo esté en condiciones óptimas. Y esa responsabilidad atraviesa todos sus textos, como en Mercado Común (Caballo de Troya, 2006), título de su primer poemario y sintagma con que durante bastante tiempo se conoció a la actual Unión Europea, término que no es otra cosa que un eufemismo del anterior. Los beneficios derivados de la convergencia europea, como el libre tránsito de personas pertenecientes a la comunidad, son consecuencias ligadas al objetivo original del mercado común: el libre tráfico de mercancías.

A pesar de leer en (y traducir del) francés e inglés, la escritora madrileña se confiesa, a diferencia de otros escritores de su generación fascinados por los Estados Unidos, incapaz de ubicar la trama de sus libros en New York o en otros escenarios estadounidenses habitados por personajes estadounidenses. Prefiere hablar de lo que conoce. La “emigración literaria” de los escritores anteriores me parece un síntoma claro de que han aceptado como propia la cultura imperialista, lo que revela la condición de colonia de buena parte de la literatura española actual, que, tras el olvido de la tradición crítica que supuso la Transición, ha fracasado en su intento de construir un centro cultural propio.

La charla termina o, más bien, empieza(n las preguntas) con la poética de Mercedes Cebrián (que se caracteriza por pasar del relato al poema, del poema a la novela corta) abierta. Mientras escribía las dos novelitas que forman La nueva taxidermia (Mondadori, 2010), se decía que nunca volvería a escribir poemas, que aquella etapa ya había pasado, pero, ahora que las ha terminado y publicado, puede que regrese a la poesía. Con tal de no repetirse…

Mercedes lee para nosotros poemas y fragmentos de su obra y su voz, tan agradable, tan cercana, vuelve aún más sencillos sus textos.

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2 respuestas a Mercedes Cebrián en el Aula José María Valverde

  1. mariangeles pedrera dijo:

    Es un texto muy chulo. Y super completo. Muchas gracias por acercar al público, o sea, a tus lectores, la obra de Mercedes Cebrián en el aula José María Valverde de Cáceres.
    Un abrazo.
    A la autora le gustó mucho.

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